• A pesar de que este cuento estaba más que "terminado" en términos compositivos, la enorme difusión que tuvo luego de su triunfo en el Reto: "Muerte de un Personaje I" del Foro de Fantasía Épica —y posterior publicación en Fantasía Austral— me llevaron a querer revisarlo y darle algunos toques, para conformarme y poder olvidarme de él.

        Sin embargo, en aquella magna tarea no estuve solo —como es costumbre—, sino que fui amablemente acompañado por dos de mis más grandes proof-readers: Jaime Cabezas y Alberto Peña. Desde aquí, van mis agradecimientos por su tiempo y dedicación a través de la maravillosa herramienta que es Google Docs, gracias a la que pudimos editar los tres el cuento en tiempo real, mientras comentábamos los distintos altos y bajos de él.

        Advierto, eso sí, que esta versión no es muy distinta de la anterior. Los ampliamente criticados diálogos siguen allí y, para quienes querían saber más de los personajes, no me he extendido más de una decena de palabras del original.

        Aún así, creo que ha sido una buena oportunidad de revisar una querida creación. Sin más preámbulos, les entrego la "2.0 Version" de "El Carcelero".

        Saludos cordiales,

        F.

    El Carcelero [2.0 Version]

  • Contestaré desde el punto de vista de creativo, puesto que creo es el que más le interesa a mis lectores ;).

        Así, creativamente hablando me siento en una suerte de "Verano". Esta temporada estival se ha caracterizado por, básicamente, representar el recoger los frutos de la experiencia y lecturas de una vida que a veces siento como anterior a la actual. En este sentido, he podido crear cosas "nuevas" a partir de cierto caldo creativo que se ha formado con años de lecturas, re-lecturas y experiencias de todo tipo. Además, he logrado cristalizar cierto acercamiento hacia el proceso creativo que me permite planificar con mayor realismo y eficacia el tiempo dedicado a la Escritura Creativa.

        Finalmente, este "Verano" también se ha caracterizado por una maduración en el ámbito de asumir mi rol creativo y como comunicador, a través de la Literatura. Así, he logrado entender y aceptar la responsabilidad de que aquello creo está abierto al escrutinio público, que tengo el deber de ser honesto con mis lectores (y conmigo mismo en el proceso), y que, finalmente, espero que todo aquello a lo que dedico mi tiempo y esfuerzo tenga frutos reales y concretos (y no simplemente la satisfacción de haberlo hecho, que es grande, pero soy ambicioso y quiero más :P)

        Saludos cordiales,

        F.

  • Estaba con el rostro recostado sobre su antebrazo derecho. Aún así, yo podía completar la perfección de aquella forma. Me miraba con los ojos cálidos que tiene, de un café claro y brillante a la luz que los besa, y con aquellos labios perfectamente formados ligeramente entreabiertos, como dispuestos a suspirar una frase —o quizás tan sólo una palabra— que estoy seguro me habría emocionado.

        Así la recuerdo. Con aquella piel marfileña y su nariz perfecta, contemplándome, porque en su mundo no existe el mirar, pues cada cosa sobre la que posa esos ojos queda atrapada para siempre en ellos. Cuando rememoro aquella mirada, me veo reflejado en esos ojos y sé que el que me devuelve la mirada desde ellos no soy yo. Aquel que está atrapado en aquellos pozos ambarinos es uno que ha muerto, uno que ha desaparecido junto con el invierno que ahora lo asola todo.

        Mientras todo a mi alrededor se olvida y desangra, yo me acuerdo de ella y de su mirar. Y la memoria me trae los pedazitos que aún quedan de esa vida que una vez tuve.

        Y no puedo sino preguntarme: ¿Te marchaste o fui yo el que te mató?

  • Bueno, luego de un largo tiempo sin publicar ninguna de mis creaciones, hoy puedo liberar mi versión "alternativa" del cuento clásico de los Hermanos Grimm El Príncipe Sapo, que participó en el "Reto: Cuento Infantil Alternativo I" de Fantasía Épica.

        Sin mayor introducción, les dejo con El Príncipe Sapo.

        Saludos cordiales,

        F.

    El Príncipe Sapo

  • Usualmente no ocupo el espacio de este Blog para hablar acerca de nada que no sea el proceso de mi Escritura Creativa —o sus resultados. Sin embargo, en este caso haré una excepción, puesto que reseñaré una novela que acabo de terminar de leer y que es, a priori, un hito en la Literatura Fantástica Chilena.

        Pero antes de hablar de la novela, un poco de historia. Conocí a Herr Araya de la manera más súbita y extraña del mundo —según la opinión de la gran mayoría— pero que es la manera en que los hombres "intelectuales" tienden a conocerse: debatiendo de aquello que les gusta. Ya no recuerdo si fue o no acerca de Beowulf que debatimos por primera vez. Lo que sí recuerdo, es que fue una conversación rápida, apresurada, con miradas pasajeras en el pequeño espacio de tiempo que nos permitió el retraso de un profesor al llegar a la sala de clases que compartíamos. No dijimos ni palabras notables ni grandilocuentes —creo— pero tengo la vívida impresión de que reconocimos inmediatamente que éramos, por lo menos, parecidos en nuestros gustos. A partir de ese momento, compartimos en innumerables ocasiones una sala de clases, tanto en cursos que nos motivaban a hablar de lo que nos gusta —todavía recuerdo la recomendación de Emilio a una profesora de leer la Teogonía de Hesíodo, aunque esa recomendación pecase de "ñoñería", según sus propias palabras— como de otros en los que teníamos que "bancarnos" la parte más aburrida e insoportable de la vida de un Estudiante de Letras, mención en Lingüística y Literatura Inglesas en la PUC.

        Sin embargo, no fuese sino gracias a Facebook que descubrí el "otro" lado de Emilio. Fue un día en que estaba aburrido, revisando por enésima vez mi feed de dicha red social, cuando encontré que varios de mis "amigos" habían puesto Me gusta a una página con un extraño, aunque agradable nombre (al menos para mí): "Apoya la publicación de Schmetterlinge (Mariposas)". Cuando entré, lleno de curiosidad, me di cuenta que el mismo Emilio Araya de aquellas conversaciones tenía una novela y que estaba en proceso de publicarla. Junto con el Me gusta, desde ese momento en adelante, mi percepción acerca de él cambió: ya no era sólo un intelectual más, sino un Escritor. Algo dentro de mí resonó con esa palabra (y esa perspectiva).

        Tiempo más tarde, Herr Araya me invitó al lanzamiento de Schmetterlinge. Por motivos que no vienen al caso —y que de ninguna manera justifican mi ausencia de tal evento— no asistí a dicho lanzamiento. Por tanto, nunca escuché nada dicho por nadie acerca de la novela. Hasta el día de hoy, más de un año después de su lanzamiento, aún no había leído nada más acerca de la novela que el pitch de la contraportada. Así, lo que viene a continuación es mi percepción crítica de esta obra, con la máxima franqueza posible, desde mi lectura.

    * * * * * *
        Me tomó 9 días leer Schmetterlinge (Mariposas), una novela de 145 páginas y aproximadamente unas 40.000 palabras (creo). Todo un récord, para alguien que probablemente se habría leído esa cantidad de palabras en tan sólo un par de horas. La razón de tal demora tiene que ver con lo denso de la obra. Sí, es una percepción personal y totalmente subjetiva, pero la novela es probablemente una de las de más difícil acceso que he leído en meses. ¿El por qué de esto? Por un simple problema de "acercamiento". Así, cuando empecé a leer Schmetterlinge pensé que me encontraría con una novela de Baja Fantasía clásica; para que nos pongamos en contexto, algo como Las Crónicas de Narnia, en versión chilena y sureña. Sin embargo, con lo primero que me encontré fue con una obra que destila complejidad y distintas lecturas en cada momento de su lectura. La novela es cualquier cosa, pero menos simple; aquí hay una serie de intertextos e historias/realidades que se mezclan en un tapiz que debe mirarse a la vez desde cerca y desde lejos, para poder comprenderse cabalmente.

        Desde mi punto de vista, al menos, la novela se desarrolla en varias áreas. De partida, estructuralmente es un largo racconto que desarrolla la historia de una niña, Martina Kemling, desde su infancia más temprana hasta su primera menstruación, como "Rito de Paso" fundamental desde su infancia hacia su adultez. Sin embargo, el título no es Schmetterling ("Mariposa"), sino Mariposas. La pluridad del título, significa, según mi lectura, que la obra incluye a más de una "mariposa"; en este caso, más de un "Rito de Paso". La verdad es que la obra nos entrega otro (además del de Martina) enteramente inesperado, que le da un sentido único y ambivalente a la historia narrada aquí. Sin querer adelantar nada acerca de ellos, los "Ritos de Paso" de Schmetterlinge se completan y apoyan, el uno al otro, desde una perspectiva en la cual todo Viaje nunca se hace en solitario.

        Ahora bien, el lenguaje de la novela es también en este sentido problemático, debido principalmente a su complejidad. Schmetterlinge adolece de un lirismo en la descripción que a algunos les parecerá excesivo, en especial cuando se compara con la narrativa chilena actual, plagada de la tristemente célebre "economía del lenguaje". En este sentido, la obra podría tener perfectamente el doble o el triple de su largo publicado, si es que los hechos que se narran en ella fuesen mayores en número. Debido a esto, se siente como si la novela ahorrase en momentos de la trama —y tiene un final que se siente súbito e incluso un poco forzado —porque en general explora pocos pero gravitantes momentos de este viaje dual que la obra explora. Así, si hay algo que no abunda en Schmetterlinge es la acción, entendida como momentos adrenalínicos o escenas de conflicto físico. Por el contrario, el conflicto en la obra es casi por entero interior, ya sea de manera explícita como también, en muchas ocasiones, de manera implícita.

        La narrativa, a pesar de plantearse como un narrador omnisciente, tiene la particularidad de focalizarse a través de una Martina que tiene edades (y percepciones) tan distintas como 3, 5, o 13 años de edad, por nombrar algunas. En todos los casos, sin embargo, la narrativa desarrolla las ideas desde la coherencia de ser los recuerdos de un personaje más adulto, que filtra y revive su memoria desde el presente. Ahora bien, dentro de la narrativa misma, otro aspecto que se desarrolla de manera compleja es la relación familiar. En un comienzo, puede parecer demasiado dulce y casi que sacada de comercial de TV norteamericana, pero a medida que Martina crece, su percepción —que es la nuestra, como lectores— va encontrando fragmentaciones y cicatrices que "afean" y dan realismo a esta familia. Así, todos los personajes del clan Kemling —con la notable excepción del hermano menor— terminan siendo fácilmente identificables por el lector, ya sea por sus idiolectos, manías o descriptores.

        Otro aspecto notable de la novela es la intertextualidad que se respira a cada momento. Para quienes las sepan encontrar, hay referencias a las obras más importantes del género fantástico, como El Hobbit, Las Crónicas de Narnia y Un Mago de Terramar, así como también a grandes obras de la mitología (en especial griega). En este sentido, Schmetterlinge nos habla desde una "Meta-Fantasía", en la que el conocimiento de aquellas obras es tan válido como cualquier ciencia o saber humano y, más importante aún, es tan útil en la vida "real" como la Biología o la Historia Universal. Así, tanto Martina como su padre Rodolfo, viven y respiran éstas stories como si fuesen histories, y se enfrentan al día a día, a la cotidianidad de nuestra realidad, con la perspectiva fantástica como primera fuente de conocimiento. Esta característica de la novela configura, además, un escenario en el cual la barrera entre lo "real" y lo onírico/imaginario es la mayor parte del tiempo difusa, por lo que la misma narrativa se vuelve "Fantástica" a medida que discursea acerca de la mismísima Fantasía.

        Finalmente, es difícil leer Schmetterlinge y no sentir aquí la novedad, el primer impulso, la inocencia de su Escritor. Por todas partes hay pequeños errores que nos hablan de una obra que, a pesar de estar pulida, peca de ser la primera de su autor. Hay aquí, si se me permite, la semilla de lo que puede ser, cuando la inmersión de la narrativa sea en verdad total, y el autor se decida a entrar en los dominios de la Alta Fantasía. Como ya he dicho antes, no es un libro fácil de leer ni liviano, puesto que hay que recordar que es, primariamente, una narrativa femenina escrita por un hombre. Pero es sin duda alguna una obra que conecta, de alguna manera, la obra de la primera Literatura Fantástica Chilena —la que encontramos en los Papeluchos de Marcela Paz— con una Nueva Fantasía, moderna y que empieza a independizarse de un modelo que es, a todas luces, demasiado provincialista para la perspectiva global que la Literatura debe tener en un mundo globalizado y conectado como el de nuestros días.

        Saludos cordiales,

        F.

  • ¡Wuau! Muy buena pregunta, por lo que te agradezco por ella. :D

        Acerca de la geografía, el tema se divide en dos partes. Primero que todo, está el concepto de geografía del diccionario (en este caso, Vigésima Segunda Edición del Diccionario de la R. A. E.) como "territorio, paisaje". El territorio de mi Mundo Secundario —que es el de Las Tierras Destrozadas— está determinado por el mismo nombre del lugar.

        Desde las concepciones más tempranas de Las Tierras Destrozadas, la idea es que este era un mundo roto, quebrado por culpa de la Caída de los Poderes que llegaron al mundo (que la raza inmortal de los Inmaille llaman Señores) luego de su propio descenso, desde un estadio de Gran Poder y Completitud a uno de menos Poder (y Sabiduría). Esta "Caída" no fue sólo espiritual/esencial, sino que también tuvo un componente físico —que debido a su magnitud fracturó un Mundo que estaba originalmente compuesto por un sólo gran continente, y que creo además una serie de Maesltroms que han seguido separando las ya fracturadas tierras. El resultado final de este proceso fue la aparición de la gran mayoría de los hitos geográficos más relevantes del Mundo.

        Como puede ver, el proceso de crear la geografía fue en realidad un resultado de la concepción cosmogónica más que una creación porque sí. Mi recomendación para desarrollar la geografía de tu propio Mundo Secundario es que intentes ir de lo general a lo particular, intentando darle algo de coherencia histórica; es decir, que hayan eventos geográficos relevantes —como grandes catástrofes naturales— que expliquen el por qué de los grandes hitos físicos de tu Mundo.

        La segunda parte de la noción de geografía, tiene que ver con cómo ubicas a tus personajes en torno a la acción que ocurre a su alrededor. En este caso es importante señalar que es, lamentablemente, uno de los errores que uno comete a menudo como Escritor primerizo. La solución yace en diseñar la acción —o al menos esbozarla— a priori, cosa que sea manejable (y por tanto narrable). En este sentido, creo que mi experiencia como Director de Juegos de Rol ha sido de gran utilidad, puesto que durante la casi década que me dediqué a lo anterior tuve la posibilidad de aprender cómo narrar la acción desde variados puntos de vista y, además, ser capaz de sintetizar todas estas perspectivas en algo coherente y cohesionado, narrativamente hablando. Mi recomendación, es que si tienes problemas con esta dimensión geográfica intentes hacer esquemas toscos en papel y ejercitar con ideas cinematográficas a la hora de enfocarte en la acción. Trata de imaginarte el escenario y a los personajes en movimiento, y plasma tus ideas en papel de ser necesario.

        Esperando haber respondido tu pregunta,

        Saludos cordiales,

        F.

  • Creo que lo que me gustaría leer en un libro de Fantasía Épica es un poco lo que yo pretendo escribir en los míos, por lo que hablaré desde mi perspectiva como Escritor más que como lector.

        Lo primero que me gustaría escribir (y leer por cierto) es una revisión de los grandes conceptos, temáticas y arquetipos del género, con una nueva perspectiva que nos permita reencontrar los valores perdidos de nuestro mundo actual.

        En este sentido, una de mis preocupaciones fundamentales es escribir (y leer) Fantasía que tenga implicaciones Espirituales. En este caso no me refiero a discursear acerca de ésta o aquella religión en particular, sino de despertar, con una llamada al corazón, la Espiritualidad que todo Hombre necesita descubrir en algún momento de su existencia (y mientras más pronto mejor, digo yo).

        Así, espero que mis personajes y mi trama en general sean lo suficientemente entretenidos como para que la gente lo pase bien con ellos pero que, al mismo tiempo, al cerrar el libro les surjan preguntas acerca de la existencia en general (y ojalá de la suya propia) que las historias de fantasía que yo les he contado les puedan ayudar a responder.

        Acerca de las batallas, ¡obvio que habrá más de alguna! La guerra es uno de los aspectos de la existencia que realmente ponen a prueba los valores e ideales de la gente, tanto si la aceptan como parte de su vida o no, por lo que es un recurso muy útil a la hora de ilustrar los ires y devenires morales de los personajes.

        Saludos cordiales,

        F.

  • Creo que es algo difícil de medir. De partida, todavía me considero un Escritor Novato, en tanto no he publicado nada con mi nombre y por ahora mis lectores se reducen a un grupo de amigos y conocidos más o menos cercanos.

        Sin embargo, es obvio que el ego de uno se hincha a medida que sus escritos son bien recibidos/criticados, por lo que podría ser una tentación bastante potente el pensarse mejor que los demás o algo por estilo. En mi caso, debo decir, creo que no es una amenaza muy grande, puesto que he sido la mayor parte de mi vida alguien poco ególatra, quizás por las mismas experiencias que he vivido.

        En este sentido, he recibido suficientes "golpes" —tanto literales como metafóricos— como para saber que siempre recordaré que soy un simple mortal, que tiene la dicha de haber sentido la necesidad de poner por escrito lo que ha vivido, de alguna manera.

        Finalmente, aún recuerdo que mi profesor de Escritura Creativa dijo algo así como que: "Todos los escritores son arrogantes, en tanto creen no sólo que escriben los suficientemente bien, sino que además deben ser leídos por otros". Así, asumo que comparto esa arrogancia ciertamente, pero de los "humos en la cabeza"... no creo, sinceramente, no creo.