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Con una semana de retraso, he aquí el octavo capítulo de El Resurgir de los Róvasur, la primera novela de Fantasía online por entregas en que los lectores deciden qué derrotero seguirá la historia.
Si no has leído antes acerca de esta iniciativa, te invito a que revises esta introducción y, si te interesa, le eches una mirada a las entradas publicadas bajo el menú Novelas > El Resurgir de los Róvasur en la barra de navegación del Blog.
Para los lectores habituales, el capítulo pueden descargarlo aquí (o seguir leyéndolo más abajo) y a continuación les dejo unas palabras especialmente dedicadas a ustedes.
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Primero que todo, quisiera disculparme por el «silencio» de la semana pasada; en un momento pensé en escribir un post de explicación por la falta de publicación del capítulo pero, para serles sincero, estuve tan ocupado que si no tuve tiempo para publicar el capítulo menos tuve tiempo para excusarme por no hacerlo :P
Pero bueno: dejemos los retrasos atrás y aprovechemos de hablar de lo que importa. Esta entrega representa el final del segundo tercio de la historia y, por lo tanto, el comienzo de lo que serán los últimos capítulos de la novela. Aunque algunos ya saben que tengo una fecha especial considerada para el Gran Finale, todavía tendré que ver cómo logró ajustarme al nuevo panorama.
Acerca de este capítulo en particular, debo reconocer que ha sido uno de los que más he disfrutado; puede que me haya demorado más en publicarlo, pero por lo mismo tuve más tiempo a la hora de analizar cómo abordar el tópico de esta semana. Después de todo, no es cualquier momento cuando te sumerges en la oscuridad (tanto literal como la del espíritu).
Mención especial para las mujeres, que esta semana se roban el papel en la historia a «ambos lados de la cerca» como diría cierto poeta. Lo único que puedo decir es que disfrute escribiéndolas, en especial porque todas son de armas tomar y tienen más de una habilidad escondida.
Saludos cordiales,
Actualización (20/04/2013): Gracias por tu interés, pero esta encuesta se encuentra cerrada. Para conocer el resultado de la votación, te invito a visitar el Blog el próximo miércoles 24 de Abril, cuando podrás leer el próximo capítulo de El Resurgir de los Róvasur.F.
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¡Bienvenidos a una nueva entrega de El Resurgir de los Róvasur!
En este, el primer capítulo del mes de Abril —y séptimo del libro— se revelan aspectos importantes de la trama de ésta, la primera novela online de Fantasía por entregas en que tú, como lector, decides el destino de la historia. Si esta es la primera vez que lees acerca de esto, te invito que visites la introducción al proyecto y luego de te pongas al día con las entregas que he publicado hasta ahora.
Como siempre, puedes descargar el capítulo en este link o seguir leyéndolo en línea más abajo.
Y ahora, como es usual, unas palabras «detrás de las cámaras» de este episodio.
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¡Uf! Pensé que nunca llegaría a esta parte de la historia.
Desde que inicié El Resurgir, lo único que quería era llegar a esta etapa de la historia, en la cual ustedes podrían conocer más acerca de cómo están conectados los distintos personajes que forman la historia. Cuando escribí el prólogo de Drel, de hecho, tuve por un momento la sensación de haber revelado demasiado a través de su profecía y no ser capaz de cumplirlo en el futuro.
Por suerte, esta segunda etapa de escritura de El Resurgir ha probado ser bastante más regular y ordenada que la primera, lo que me ha permitido ir añadiendo los elementos en los lugares más o menos. De todas maneras, la decisión de la semana pasada me obligó a descartar una escena bien chora que tenía pensada y a cortar otra por motivos de espacio y tiempo.
De todas formas, creo que este capítulo tiene que ser uno de los con más acción «clásica» de Fantasía de toda la obra; y digo clásica entre comillas porque tiene los tintes, juegos y adaptaciones propias de mi visión del género, algo alejadas en esta ocasión de lo meramente «espadachinesco» para sumergirse en un enfrentamiento que combina dos tipos de magia, varios de estilos de pelea con distintas armas (espada corta, arco y hacha)… y hasta una particular sorpresa para los que me conocen.
En fin; como es costumbre, me siento bastante satisfecho con lo logrado y sólo les puedo decir una cosa: la pregunta de esta semana sí que es importante. Si ustedes deciden una opción en desmedro de la otra… no hay vuelta atrás.
Así de simple.
Saludos cordiales,
F.
El Resurgir de los Róvasur - Capítulo 7 - Ofrendas para Nabast
Actualización (06/04/2013): Gracias por tu interés, pero esta encuesta se encuentra cerrada. Para conocer el resultado de la votación, te invito a visitar el Blog el próximo miércoles 17 de Abril, cuando podrás leer el próximo capítulo de El Resurgir de los Róvasur. -
Miércoles es sinónimo de El Resurgir de los Róvasur, ¿o no?
Hoy es una entrega especial pues marca la mitad de esta iniciativa, el punto de inflexión en la historia de ésta, la primera novela de Fantasía online por entregas en que los lectores deciden qué es lo que ocurre. Si eres nuevo, te invito a revisar bajo el menú Novelas > El Resurgir de los Róvasur (o en esta etiqueta) para que puedas ponerte al día y disfrutar de esta experiencia al máximo.
Para los lectores habituales, les agradezco el que hayan vuelto una vez más a visitar este espacio y leer esta entrega en la que, espero, disfruten con la presentación de algunas sorpresas que detallo a continuación para quien le interesen ese tipo de detalles. Para los demás, les dejo este link de descarga del Capítulo 6: “Claro como el Cristal” y los invito a votar en la encuesta, justo debajo del capítulo. Y recuerden que la votación está abierta hasta el viernes a las 23:59 ;)
***Esta semana el desafío era completar el primer arco de la novela.
Para quienes me conocen —y para los que no tanto— soy bastante obsesivo con el tema del control narrativo; no me gusta que las historias se me salgan de las manos y, por lo general, soy más amigo de lo esperado que de lo sorpresivo. En este sentido, prefiero la calma de lo predecible a la vorágine de lo inesperado.
Cuando escribo, por supuesto, tengo cierto nivel de control aunque no del todo. Por supuesto, esta es una de las partes más entretenidas de contar una historia, ese momento en que uno mismo empieza a descubrir cosas que antes no estaban allí. Con «antes» me refiero a la tema de planificación, en la que tomo notas y delineo un cierto ordenamiento y camino a seguir a la hora de desarrollar una historia.
En el caso de El Resurgir, sin embargo, me he auto-desafiado a dejar un parte importante del control de la historia en sus manos. Por esto mismo, no empiezo a trabajar en el siguiente capítulo hasta que la votación está cerrada, asegurándome que sigo su decisión tan al pie de la letra como me es posible.
Así, esta semana se concluye una parte de la historia de esta novela… y empieza otra muy distinta. Sólo les puedo adelantar que de aquí en adelante la historia será cada vez más rápida y vertiginosa de leer (espero), a medida que los peligros y las apuestas en torno a los «Héroes de Calarena» aumentan hasta niveles letales.
La decisión de esta semana, por ejemplo, tiene mucho que ver con eso y les permitirá observar como esta historia comienza a entrar en «tierra derecha» —como se dice en el lenguaje hípico— a medida que nos acercamos a pasos agigantados hacia el final de este arco.
Como siempre, los invito a comentar aquí, en el grupo de Facebook o vía Twitter.
Saludos cordiales,
F.
El Resurgir de los Róvasur - Capítulo 6 - Claro como el Cristal
Actualización (30/03/2013): Gracias por tu interés, pero esta encuesta se encuentra cerrada. Para conocer el resultado de la votación, te invito a visitar el Blog el próximo miércoles 3 de Abril, cuando podrás leer el próximo capítulo de El Resurgir de los Róvasur. -
El sábado recién pasado decidí ir a la primera sesión del Dr. Sketchy Santiago en este 2013. Para los que no conocen la iniciativa, se trata de una escuela de anti-arte que reúne a dibujantes y fotógrafos que hacen su arte a partir de una modelo, usualmente en un lugar poco «docto» para tales fines, como un restorán… o un bar.
El tema es que con Gerardo Sanhueza decidimos infiltrarnos en este ambiente y probar la mano con una forma distinta de retratar a la modelo: dibujarla con palabras. Debido a que las poses son re-cortas —5 minutos por posición— lo escrito no fue muy extenso ni nada por el estilo. Además, nuestro desafío personal era intentar que estos retratos fueran lo más fidedignos y evocativos posibles, ojalá alejándose del romanticismo lo más posible. Como podrán leer a continuación, sin embargo, no siempre me fue posible atenerme a esta regla no-escrita; después de dos John Collins, la objetividad se diluye un poco ;)
Como no tengo cámara de fotos (ni tampoco sé usarlas en verdad), les dejo una ilustración de la seca Pili (que nos acompañó con su arte y compañía en la mesa) y una foto de la mismísima modelo Emily Terror, aunque no es de la misma instancia en la que se escribieron estas piezas. Juzguen ustedes cuan «buenos» —léase «reales»— son estos «retratos con palabras», sin editar y directamente traspasados desde mi libreta de notas.
Saludos cordiales,
F.
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La Novia
Velo blanco, semi-transparente, una corona de flores marchitas en la cabeza y un ramo de recién casada, deshecho, desarmado, las hilachas cayendo en cascada.
Tras el velo una piel alba apenas se trasluce, la marca de un sostén negro lo único que resalta sus formas en medio de toda aquella blancura mortecina.
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La Bailarina de Can-Can CiegaEl gesto congelado, el segundo de gracia y dignidad petrificado.
La venda apenas si logra cubrir sus ojos, las cejas del mismo color azabache delicados detalles sobre la piel pálida.
El cuello recto y gracioso, la tensión del momento marcándose en sus hombros huesudos, mientras los brazos se despliegan intentando alcanzar un compás que ya pasó.
La parte superior de sus pechos apenas si logran destacarse a través del corsé apretado que delinea su torso caer en una falda, cascada negra y arrugada de seda.
Las llagas en sus brazos apenas disimuladas por la luz azulada que resalta la blancura de su piel.
El viento mece aquel oscuro engaño de tela que oculta las piernas que la unen al suelo, insinuando sutilmente la fuerza que se esconde tras ellos.
Una pluma se agita sobre su cabeza, último adorno de una vida perdida, olvidada.
Aquella delicada mano, la que indica a aquel que recibe su mirada vacía, negra, se une a su cuerpo a través de un músculo tenso, fuerte, acostumbrado a sostener aquel gesto encantador.
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El DespertarHabía sido una bailarina, o quizás una guerrera del sur. O la mujer de aquel califa famoso cuyas esposas morían de maneras tan creativas.
Sentía las lágrimas cristalizadas en las mejillas, el tinte negro alrededor de sus ojos por siempre arruinado.
El cuerpo consumido, demacrado, los brazos un decoradas con las pulseras con púas y una banda negra alrededor de su antebrazo.
El pecho casi desnudo, apenas cubierto por un trozo de tela semitransparente y sus costillas expuestas, la carne de tono rojizo oscuro manchando los huesos al aire.
El vientre plano, culminando en aquel cinto de cuentas doradas, apenas sosteniendo la tela desgarrada de lo que alguna vez fue una falda sinuosa y de corte recto.
La piel de las piernas tan pálida como el resto del cuerpo muerto, aún firmes a pesar del tiempo transcurrido.
La expresión desesperada y la vista perdida en una vida olvidada, abandonada, mientras los labios están teñidos de vida, rojo sangre, carmesí intenso, derramándose por las comisuras y manchándole la delicada mandíbula.
El líquido se derrama por el torso desnudo, abriéndose paso por el canal entre sus pechos, formando un torrente de vida —la única que es posible apreciar en aquel cadáver— y llenando lentamente el pozo de su ombligo.
Marcas extrañas, irreconocibles, decoran su femineidad, las aureolas de aquellos diminutos soles invernales oscurecidas por aquellos símbolos. Son signos de silencio, sellos auto-impuestos que la condenan a aquella existencia vacía, determinada sólo por aquella sed insaciable, inapagable, tan roja como el cabello colorín, corto y pegado al cráneo, una vez brillante y ahora convertido en un oscuro reflejo de la vitalidad que una vez tuvo.
No hay sonrisas ni expresiones de alegría en aquel rostro; sólo un ansia inexplicable, perpetua.
Una condena interminable.
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Dentro de las locuras que normalmente hacemos en Fantasía Austral, se nos ocurrió hacer un concurso al estilo Iron Chef para probar las habilidades de los Fantasistas interesados.Para los que no conozcan el concepto, un Iron Chef es una competencia en que varios chefs deben cocinar platos en un tiempo determinado y a partir de los mismos ingredientes, probando así la creatividad, ingenio y desempeño bajo presión de los participantes.En el caso del concurso de FA —titulado apropiadamente Fantasista de Hierro— elegimos desafiar a los escritores a producir un cuento de Fantasía de 500 palabras de extensión máxima (sin contar el título) en 48 horas, con los siguientes elementos: «gorrión», «suerte» y «otoño».Aunque por razones obvias no puedo participar en el desafío en sí, igual quise escribir algo, más que nada para probar qué era capaz de producir. A continuación, y más que nada como una muestra de chochera, les dejo ese relato a ver qué opinan al respecto ;)Saludos cordiales,F.***"El Heredero"—Tráiganme al gorrión —dijo, la voz crujiente y cansada.—Pero, señor... —comenzó el discípulo.—¡Nada de peros, hombre! Se me acaba el tiempo y tenemos que conversar.El joven salió de la habitación meneando la cabeza, siguiendo a regañadientes las órdenes del moribundo mago.En el futuro quizás algunos lo tacharían de loco; maldita sea, ¡probablemente ahora mismo lo llamaban así a sus espaldas! Sin embargo, estaba seguro que su decisión era la correcta. A pesar de que lo dijera el Consejo era momento de actuar radicalmente, incluso si eso significaba romper con milenios de tradición y...El rechinar de la puerta al abrirse interrumpió sus pensamientos. Luego de unos momentos de duda, su aprendiz entró al cuarto.Junto a él, estaba el gorrión.Sin saber qué hacer, el joven se quedó esperando en el umbral con la esperanza de que su maestro le permitiera asistir a aquella locura... e intervenir, de ser necesario. Después de todo, el futuro de la Academia estaba en juego en la decisión del último de los Herederos de su Fundador.—Puede marcharte, muchacho, eso será todo por ahora —dijo el viejo, acabando con las esperanzas del discípulo quién, resignado, cerró la puerta al salir.»Supongo que no tiene sentido que te pida que te sientes, ¿cierto? —dijo el mago, dirigiéndose al gorrión—. Antes de que intentes protestar o darme cualquiera de tus excusas, déjame que te confiese algo:»Estoy muriendo, gorrión.Aquellos grandes ojos lo observaron, atentos y silentes.—Sé que no es nada nuevo, pero la vida de cualquier hombre adquiere una nueva perspectiva cuando está en su lecho de muerte. Y, aunque he vivido mucho tiempo en la decrepitud del otoño, sé que el invierno de mi existencia se acerca cada vez más rápido. De eso, al menos, estoy seguro.»Es por eso que he resuelto hacer lo que debe hacerse... Y no lo que este grupo de viejos decrépitos quieren que haga. A fin de cuentas por eso soy yo el Heredero... y no ellos —concluyó, la voz cada vez más débil.El gorrión intentó moverse entonces.—¡No tan rápido! —reclamó el mago, recuperando algo de su antigua vitalidad—. Siempre me han gustado los gorriones, ¿sabes? Aves comunes y poco valoradas, demasiado simples para los refinados gustos de algunos, pero determinadas y esforzadas más de lo que a muchos les gustaría admitir.»No puedes negar que esos rasgos te describen a la perfección, ¿no? En fin, estoy divagando.Irguiéndose tanto como pudo en la cama, el viejo dijo con voz solemne:—Por el poder que me confiere este cetro te nombro a ti, Gorrión, el Heredero de nuestro Fundador y cabeza de la Academia de Magos.»Que sea tu suerte ser la primera de muchas por venir en el futuro, espero.Y diciendo esto, extendió su brazo con el bastón.La muchacha, emocionada, aceptó aquel símbolo en silencio mientras las lágrimas se derramaban por sus mejillas.Había sido la primera mujer en convertirse en maga... y ahora, en Heredera.
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¡Es tiempo de una nueva entrega de El Resurgir de los Róvasur!
Bien encaminado en lo que son las aventuras de Besnik, Drel, Rilla y Vannee, esta semana les traigo el quinto capítulo de ésta, la primera novela de Fantasía online por entregas en que ustedes, los lectores, deciden el destino de la historia.
A partir de la votación de la semana pasada, hoy podrán saber qué ocurrirá finalmente en la tensa relación de Besnik con el resto del grupo. Además, podremos ver el curso de acción que tomarán los personajes luego de la angustiosa declaración y pedido de ayuda de la pobre Elderia.
Esto —y más— en el capítulo que está más abajo. Y, por supuesto, no se olviden de votar en la encuesta que decidirá qué tópicos se discutirán en la próxima entrega.
A continuación, y como se ha vuelto una costumbre, algunas palabras para los quieren una suerte de «detrás de las cámaras» de este capítulo.
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Una cosa es volver con todo el ímpetu… y otra, muy distinta, es mantenerlo.
Esta semana fue especialmente caótica en mi vida y, por lo mismo, estuve bastante desconectado de la votación. Al ver el resultado, sin embargo, supe que tenía una ardua tarea por delante en avanzar la historia de El Resurgir y compatibilizar ese avance con el desarrollo de las relaciones entre los protagonistas y, especialmente, todo el tema de la confianza en torno a Besnik.
A pesar de esto, estoy satisfecho con el resultado. En esta ocasión tuve la posibilidad de escribir de todo un poco: acción, momentos emocionales, desarrollo de personajes y algunas interacciones interesantes. Después de este episodio, por lo menos, creo que quedará más claro por dónde irá la trama en los próximos capítulos.
Mención especial para la encuesta de esta semana; en vez de la clásica elección «dentro de personaje» por así decirlo, en esta oportunidad decidí darles la posibilidad de sentarse en el sillón del escritor y decidir qué información recibirán los personajes… y, quizás más importante, cuál no recibirán. Debido a un tema de tiempo dentro de la historia, no todas las preguntas de los personajes podrán ser respondidas, por lo que ustedes decidirán qué información van a manejar los protagonistas de aquí en adelante.
Como siempre, el capítulo lo pueden descargar aquí y los invitó a visitar el grupo en Facebook o contactarme vía Twitter y, por supuesto, a dejar sus comentarios a continuación.
Saludos cordiales,
F.
El Resurgir de los Róvasur - Capítulo 5 - El Llamado del Deber
Actualización (23/03/2013): Gracias por tu interés, pero esta encuesta se encuentra cerrada. Para conocer el resultado de la votación, te invito a visitar el Blog el próximo miércoles 27, cuando podrás leer el próximo capítulo de El Resurgir de los Róvasur.
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En los enloquecedores tiempos en que vivimos, en que todo se reduce a números —sean cuentas bancarias, títulos (no nobiliarios, por supuesto, pero igual), “amigos”, seguidores y un largo etcétera— hay uno en especial que me parece se ha perdido, junto con tantas otras cosas indecentemente buenas: la cantidad de veces que se lee un libro.
Porque, seamos sinceros, la gran mayoría de la gente que lee (que tampoco son muchos, quizás menos aún que antes) tienen una actitud de papel higiénico con los libros: los toman, los leen y los botan; bueno, quizás no los botan literalmente, pero los olvidan… que es cómo lo mismo, si me preguntan a mí.
Por supuesto que lo más importante sigue siendo que la gente se dé al menos el tiempo de leer algo, eso no lo niego, pero al igual que con la dieta hay ciertos libros que son la base de nuestra pirámide lectora, por así decirlo. Por lo general, son aquellos que nos han acompañado toda una vida, los que nos iniciaron en el hábito lector y que se convirtieron en nuestros favoritos personales.
El tema es que los buenos libros, los grandes libros, esos que nos han marcado y de los que terminamos hablando siempre, tienen que leerse más de una vez… en mi opinión. Obviamente las primeras veces es por gusto —como una comida, disco de música o película preferida— pero, la verdad, es que normalmente esas historias tienen una profundidad que nos permite obtener nuevas lecturas cada vez que las (re)visitamos.
En este caso, la «calidad» más o menos objetiva del libro importa poco; la perspectiva y agudeza mental del lector, en cambio, hará la diferencia fundamental entre una nueva visita que sea provechosa… y otra que sólo será material de aburrimiento.
Esta discusión se remonta, de hecho, a la idea (errada en mi experiencia) de que lo que realmente importa de un libro es la trama; es decir, que sólo leemos porque queremos saber qué va a pasar con el/los personaje(s) en el transcurso de la historia. Si esto fuese así, los libros tendrían una utilidad meramente unidimensional: se conoce la historia de principio a fin y enseguida se desecha, para pasar a la siguiente.
Una gran narrativa, en cambio, obliga a volver a ella; es como un imán potentísimo, fuente de conversación y debate constante, un amplio y complejo entramado del que es posible distinguir diferentes partes a medida que uno se enfoca en uno u otro detalle.
Está, por ejemplo, el posicionamiento de pequeñas (o grandes) profecías o adelantos de la historia. Para tomar un caso de la cultura pop, Sexto Sentido funciona como película la segunda vez que se ve mucho mejor que la primera; como lector/audiencia que ya conoce el desenlace, nos dedicamos en un segundo encuentro con la obra a fijarnos en los detalles que mostraban —a veces de manera evidente— la verdad acerca del personaje del doctor y su particular relación con el niño. Esto, en sumatoria, no hace que la película sea menos entretenida sino que, por el contrario, aumenta la expectación y poder de la revelación final.
La primera lectura es, por lo general, una que sí está motivada por nuestro deseo de conocer el final, de eso no hay duda, y eso mismo hace que sea una lectura por lo general bastante miope. Es difícil —por no decir imposible— apreciar el verdadero desarrollo de personaje de una obra en una primera pasada; con suerte uno puede aspirar a valorar la evolución de un protagonista, pero es raro el caso en que un personaje secundario resalta y se muestra por completo en esta instancia.
Volvamos a un ejemplo de la cultura pop: Harry Potter. ¿Cuántos lectores de la saga fueron capaces de, honestamente, apreciar la evolución de Neville Longbottom como personaje? Sí, estamos de acuerdo, el libro 7 es bastante evidente al respecto —al punto de ser un poco muy in your face en mi opinión— pero una relectura permite encontrar una gran cantidad de pequeñas (y grandes) pistas del continuo crecimiento del personaje. Para citar una situación anterior al final de la historia: en la batalla en el Departamento de los Misterios es cuando por primera vez vemos a un Neville valiente y decidido a no dejarse vencer por la adversidad, algo impensado hace sólo un libro atrás.
Pero, quizás, el aspecto que más se beneficia en lecturas posteriores de una obra es el simbolismo, esa palabra tan manoseada y ensuciada (como tantas otras hoy en día) pero cuyo valor sigue manteniéndose más o menos incólume.
Citando la primera acepción del Diccionario de la RAE en su vigésima tercera edición, simbolismo significa: «Sistema de símbolos con que se representan creencias, conceptos o sucesos»; es decir, los artilugios literarios que hacen una referencia indirecta a otra parte de la obra, sea con respecto a hechos o ideas que son parte de su temática. Para mayor claridad, analicemos un ejemplo:
Dardo (o Sting, si así lo prefieren ;), la espada que Bilbo recibe como recompensa en El Hobbit representa, a su vez, varias cosas en varios niveles de lectura de la obra. En primer lugar, es el primer signo de la tarea que el Hobbit ha de llevar a cabo: tendrá que luchar por su vida —y por la de los Enanos— si es que la misión ha de resultar exitoso. En este caso, la espada funciona como una suerte de profecía auto-cumplida.
En segundo lugar, la hoja de acero élfico enterrada en el tesoro de los Trolls es una muestra de la decadencia que ha sufrido la Tierra Media; donde antes estas «dagas» eran artilugios comunes, ahora se han convertido en parte de un tesoro perdido y olvidado… al igual que la cultura de los Elfos en general. Su manufactura y especial habilidad de brillar con un tono azulado cada vez que un Orco se acerca nos habla de un mundo en guerra, un mundo en el que un poder de alerta como ese era extremadamente valorado, y en que puede que esa fuese la única diferencia entre la vida y la muerte de su portador.
Finalmente, una tercera lectura tendría que ver con la idea de que, de alguna manera, la espada representa el viaje de Bilbo en la obra: desde un inicio literalmente escondido y enterrado del mundo, pasando por su descubrimiento, las dudas acerca de su utilidad y su revelación como valiosa posesión. De hecho, uno de los momentos de mayor valentía y desarrollo de personaje del Hobbit tiene directamente que ver con Dardo: en el Bosque Negro, cuando se enfrenta a las temidas arañas, es la hoja de su arma la que será fundamental para salvar su vida… y la de sus compañeros.
Por último, y no por ello menos importante, las relecturas cumplen otro rol importantísimo en la lectura: nos transportan de vuelta a nuestro pasado. Son éstos verdaderos viajes en el tiempo, en los que el lector usa la narrativa para retornar a su pasado y recordar el momento de la primera lectura. Los libros que se vuelven a visitar nos permiten reconectar con nuestras primeras experiencias, más puras y primordiales si así se les quiere ver, y hacen que nuestra memoria y percepción de nuestra propia historia se actualicen.
En este sentido, esas historias «ficticias» se vuelven nuestros mementos particulares, recordatorios siempre dispuestos a proveernos de experiencias (re)vívidas en las que nos encontramos con aquellos personajes e historias que nos ayudaron, en gran parte, a definir quiénes somos actualmente.
En conclusión, cada libro es una matryoshka infinita, siempre dispuesta a abrirse y revelarnos una nueva capa de significado y efecto en nuestras vidas… incluso si ya sabemos cómo termina esa historia.
Porque, la verdad sea dicha, aunque sepamos como acaba esa narrativa en particular, nunca sabremos a ciencia cierta cómo terminaremos nosotros luego de cada relectura.
Saludos cordiales,
F.
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«La literatura siempre ha sido escrita por marginados […] por personas inclinadas no a conectar con quienes están a su alrededor sino a retraerse a un mundo de sueños nerds privados […] Escribir es fallar, más o menos, constantemente».
Esa es una de las citas escogidas por Brain Pickings del libro Horas Mágicas del ensayista Tom Bissell. Incluso si contuviese sólo esta cita, ya valdría la pena traducir aquel artículo y comentarlo aquí, en Las Tierras Destrozadas.
Porque, hay que decirlo, ser Escritor es una de esas actividades en que uno está siempre intentando explicarse —tanto a otros como a uno mismo— y la pregunta principal es siempre la misma: ¿Por qué? ¿Por qué dedicarse a algo que es tan doloroso, difícil e inestable como escribir? Es un mal negocio, se le mire por donde se le mire; incluso si se es exitoso —estoy hablando level Stephen King— cada vez que quieres hacerlo tienes que abstraerte del mundo, encerrarte (quizás no literalmente, pero qué más da) y tratar de salir de aquel encierro auto-impuesto con algo que valga la pena bajo el brazo.
Pues, la verdad, es que uno no lo hace por los premios, sean del tipo que sean. Como comenté hace un tiempo en el Blog, los pellets —esas recompensas con las que uno se auto-gratifica por haber hecho algo bien— pueden ayudar a motivarse a escribir, especialmente en los momentos difíciles, pero no pueden ser la motivación detrás de todo. Por ejemplo, durante la escritura de Los Hijos, cada vez que no tenía ganas de escribir me ponía una meta básica: si lograba 1.000 palabras, me daba permiso para leer un par de números de The Sandman o ver un capítulo de una serie. Aunque suene tonto, ese pequeño premio me ayudó a pasar muchos malos ratos en lo que no me sentía «en onda» para escribir… y lograr producir lo mínimo de todas formas.
Lo entretenido, sin embargo, es que normalmente cuando llegaba a esas mil palabras estaba tan embalado que me costaba parar; de hecho, no quería parar. Estaba en ese instante en el que no estaba pensando en mañana ni en ayer, ni en las palabras que estaban quedando escritas en la pantalla. De alguna manera extraña, la música se apagaba y sabía exactamente lo que tenía que hacer en ese momento, significara eso matar a un personaje, escribir una descripción o rematar una escena.
Este fenómeno, por supuesto, no es nada nuevo y lo han llamado de muchas maneras: la «zona», el «flujo» y muchas otras denominaciones pero, la verdad sea dicha, ese momento es mágico. No me refiero a mágico onda varitas y bolas de fuego, sino mágico en el sentido de un cierto encantamiento, un hechizo que se posa sobre tu mente y, en mi caso, hace que sienta la cabeza liviana y nada me moleste. En ese punto, soy imperturbable: no importa si la pantalla del computador está sucia, o si mis lentes lo están, o si tengo hambre, sueño, frío o ganas de ir al baño.
Y eso es a lo que apunta Bisell en el comienzo de su libro; esas son las «horas mágicas» a las que hace referencia su título y él las describe en la introducción a su obra de la siguiente manera:
Crear cualquier cosa —sea un cuento, un perfil de revista, una película o una sitcom— es creer, aunque sea por un momento, que eres capaz de hacer magia. Estos ensayos se tratan acerca de esa magia; la misma que es a veces peligrosa, a veces infecciosa y a veces frágil. La que a veces falla, a veces es exasperante, a veces triunfa y a veces es trágica. Yo subí ahí. Yo escribí. Yo intenté ver.
Porque, al final del día, eso es lo único que uno puede decir acerca de la escritura: es un acto de magia y, a pesar de cuánto se intente explicar y convertir en fórmulas, a veces resulta y a veces no. El tema, eso sí, es que uno no puede esperar a que las cosas «vayan bien» o que sea el momento «adecuado» para escribir: hay que hacerlo siempre, ejercitarlo como a un músculo que quieres hacer competir en la Olimpiadas y, entonces, la magia vendrá a ti por primera vez.
O, si eres lo suficientemente disciplinado, puede que te visite más a menudo.
Antes de cerrar esta columna, quiero dejarlos con otra cita para el bronce de este autor:
Los escritores que fallan no son patéticos: son gente que ha intentado hacer algo increíblemente difícil y han descubierto que no pueden hacerlo […] Son los delirios endémicos a los malos escritos y su mala escritura los que deben destruirse. Aquí van algunos: escribir bien te conseguirá mujeres, u hombres… o ambos. Escribir bien te hará feliz. La fama y la fortuna son las recompensas esperadas de la buena escritura. Escribir para vivir es de alguna manera más noble que lo que la mayoría de la gente hace.
Lo que debe reforzarse es la idea que la buena escritura —la sólida, honesta, entretenida y bellamente buena escritura— es simultáneamente el premio, el desafío y el objetivo.
Saludos cordiales,
F.
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¡Y los hijos (pródigos) han vuelto a casa!
Sean bienvenidos todos a este, el cuarto (y retrasadísimo) capítulo de El Resurgir de los Róvasur, la primera novela online publicada por entregas en que los lectores deciden el curso que tomará la historia.
Si es primera vez que lees acerca de esta iniciativa, te invito a visitar el menú en la parte superior del Blog y leer (al menos) los prólogos por personaje y los capítulos publicados hasta ahora. Eso sí, ¡apresúrate! Mira que la votación de esta semana se termina el viernes a la medianoche.
Para los asiduos al Blog —y a El Resurgir— les dejo algunos comentarios acerca de este capítulo a continuación.
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Fue extraño volver a escribir esta historia.
De partida, porque al re-leer los capítulos y la planeación básica de la historia, me di cuenta que apenas si había empezado cuando la abandoné. Considerando que he dicho en otras partes que una novela es como una relación, es como si hubiera terminado con una mujer sin siquiera haberla conocido lo suficiente.
En este capítulo, eso sí, creo haber empezado a conocerla mejor. Creo que la historia puede dar para mucho, incluso cuando esté enmarcada dentro de un contexto fantástico más o menos «clásico»; como siempre, me encanta jugar con sus expectativas —si son lectores de Fantasía— y que vayan viendo como las cosas se pueden torcer hasta en el arco narrativo más sencillo y así hacerlo que se lea (ojalá) como algo nuevo.
Por otra parte, fue un agrado volver a personajes tan variados y entretenidos como los cuatro que son los puntos de vista de esta historia; cada uno de ellos, con sus pequeñas y grandes peculiaridades me hacen reír, ponerme serio y hasta derramar una que otra lágrima. Son desafiantes, tienen voces propias y motivaciones que a veces me cuesta entender pero que, en el papel, se van manifestando cada vez con más fuerza.
En fin: no los sigo aburriendo con mi ñoñería y mejor los dejo con el capítulo.
Acuérdense que sus comentarios son mi sueldo (no literalmente, pero igual) y que después del capítulo está la encuesta para que puedan votar. ¡Ah! A propósito: si no quieren leer el capítulo en el Blog y prefieren descargarlo, aquí está el link de descarga.
El grupo en Facebook y mi Twitter siempre están disponibles para sus comentarios y/o consultas. Y nos vemos el próximo miércoles, con el resultado de la votación de esta semana convertido en historia ;)
Saludos cordiales,
F.
El Resurgir de los Róvasur - Capítulo 4 - De Héroes y Monstruos
Actualización (16/03/2013): Gracias por tu interés, pero esta encuesta se encuentra cerrada. Para conocer el resultado de la votación, te invito a visitar el Blog el próximo miércoles 20, cuando podrás leer el próximo capítulo de El Resurgir de los Róvasur. -
Luego de casi nueve meses desde la publicación del último capítulo, este miércoles 13 vuelve El Resurgir de los Róvasur, ¡la primera novela online de Fantasía por entregas en que los lectores deciden el curso que toma la historia!
 Para los que no conocen la iniciativa, el tema es simple: durante las siguientes semanas, todos los miércoles subiré un capítulo de la novela. Al final de éste, incluiré una encuesta que se mantendrá vigente desde el miércoles de esa semana hasta las 23:59 del día viernes. Durante los días siguientes escribiré el próximo capítulo, tomando en cuenta la decisión de la mayoría acerca de ciertos giros cruciales para el desarrollo de la historia y, el miércoles que viene, publicaré un nuevo capítulo que reflejará el resultado de las votaciones.
 Hasta la fecha he publicado 4 “prólogos” —a modo de presentación de cada uno de los personajes de la historia— y 3 capítulos, además de un Glosario que iré actualizando a medida que vaya subiendo más material. Éste último es meramente una guía ordenada acerca de ciertos conceptos, frases y personajes para facilitar la lectura. Todo el material de la novela pueden encontrarlo bajo la etiqueta correspondiente o usando el menú en la parte superior del Blog (Novelas > El Resurgir de los Róvasur). Para facilitar su (re)lectura, para que puedan estar al día para el miércoles, les dejo todos los links de importancia a continuación:
 Introducción: Sólo necesaria si quieres conocer el trasfondo tras la iniciativa.
 Prólogos: Presentaciones de los protagonistas de la historia, sirven como introducción al mundo de El Resurgir de los Róvasur.
 Capítulos publicados:
 Así pues, ¡los espero el miércoles para que lean y voten!
 A continuación, unas palabras para los lectores usuales de este Blog/iniciativa.
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 Han pasado casi nueves meses desde que publiqué el capítulo 3 de El Resurgir.
 Me parece que es sólo apropiado que la cantidad de tiempo sea la misma que se toma un ser humano en ser gestado en el vientre materno; después de todo, El Resurgir es mi brainchild (literalmente, mi «hijo mental»), mi invento y creación, el primer intento de novela de mi parte que vio la luz —aunque fuese de manera virtual— hace tanto tiempo atrás.
 Como ustedes bien saben, las cosas hoy son diferentes: con el primer borrador de Los Hijos del Valle bajo el brazo, me siento más tranquilo y confiado a la hora de retomar esta iniciativa y llevarla a buen término. Después de revisar el material ya publicado durante las últimas semanas, me di cuenta que estoy bastante bien dentro del plan original; gracias a esto, no tuve que hacer la temida “re-ingeniería” para lograr que la historia calzase con mi momento actual en lo que a escritura se refiere.
 Porque, debo ser honesto, el re-leer los primeros capítulos de El Resurgir me mostró que hay hartas cosas buenas y rescatables, pero la novela sufre de muchos de los vicios que he intentado corregir en mi escritura en el último: demasiados incisos (incluso para mis estándares), una prosa que a veces se siente algo torpe en las transiciones y, en especial en las últimas entregas, una clara sensación de incomodidad con el largo y alcance de la historia.
 Eso fue otra cosa de la que me di cuenta: sé que es difícil/latero leer en la pantalla, pero no puedo limitarme a capítulos demasiado cortos. Si fuese así, estaría en esto durante mucho más tiempo del que quiero y, además, ese no es el largo que me acomoda. Un capítulo de una novela no es distinto de una serie de TV: los hay de 20, 45 y 50 minutos, y yo soy más amigo de los de 50 —en lo que ha escritura se refiere— que de los otros dos.
 Con episodios demasiado breves, no tengo espacio para desarrollar al mundo ni a los personajes, y tengo que limitarme severamente a la hora de describir. De hecho, esto hace que los capítulos en sí se vuelvan más aburridos, ya que no puedo tomar riesgos y contar la historia de una manera chora/desafiante, que es lo que siempre me ha motivado al escribir, y tengo que limitarme a sólo entregarles la trama, sin mucho adorno.
 Así que ya saben: prepárense para capítulos algo más largos que lo usual (para los que se manejan mejor con números, andaré alrededor de las 5.000 palabras o 15 páginas en el formato de publicación) y para una historia con la que me he (re)encantado.
 Las aventuras de Drel, Rilla, Vannee y Besnik están a la vuelta de la esquina.
 Saludos cordiales,
 F.
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No creo en ninguna celebración y, mucho menos, en el famoso «Día de la Mujer» (cuando haya un «Día del Hombre» conversamos ;) pero, coincidentemente, hoy les traigo la versión finalmente revisada de Caballería, un cuento acerca de una joven que quiere convertirse en un Caballero lo que, a mi modo de ver las cosas, es lo más cerca que estaré nunca de homenajear al género femenino.
Partamos por lo básico: Caballería comenzó, ante todo, como un ejercicio de auto-complacencia. En mis humildes y poco claros comienzos en la escritura, normalmente pensaba que tenía que escribir acerca de cosas interesantes y, por sobre todo, que le interesaran a los demás. Así fue como nació La Ciudadela Sumergida, pensando que una historia con esas temáticas y personajes sería atractiva para los demás.
Este cuento, en cambio, es 100% pura y dura ñoñería marca F. A. Real H.; como me dijo alguien alguna vez: «Tu escribes puras historias de Caballeros».
Momento de confesiones no tan confidenciales: me encanta la Caballería. Me fascina el concepto de hombres que tienen un código de vida y son capaces de matar y morir por él. Y no, no me interesa si eso es «bueno» o «malo» según el paupérrimo código ético que reina en nuestra sociedad actual.
La Caballería me ha gustado desde siempre (creo). El Rey Arturo, Roland, Rodrigo Díaz de Vivar, Sturm Brightblade, Huma Dragonbane… Vinas Solamnus. Tantos buenos ejemplos y modelos de vida a seguir, tantas historias acerca de hombres valerosos enfrentados a enemigos sin igual, dispuestos a todo con tal de salvar el Reino, al Rey o a su damisela en peligro.
El tema es que, en realidad, quería escribir una historia en que una mujer entendiera esta fascinación. Un relato en que una chica pudiera convertirse en Caballero, pero no sólo porque portaba armadura y espada sino porque, en su interior, ella era uno de ellos. Una damisela que se salvara a sí misma del peligro y se convirtiera en el héroe, demostrando los valores y cualidades que las gestas o relatos caballerescos ensalzan.
Así fue como nació esta historia. Pero, en un su primer intento, fue un monumental desastre. La historia no tenía coherencia interna, los personajes se caían a pedazos de lo acartonados que eran y, en general, sencillamente no funcionaba. Así, en la época en que tenía editora, aproveché de pegarle una «manito de gato» —como a estos otros textos—… y ahí se quedó.
El tema es que, como con La Ciudadela, esta historia tenía que crecer aunque, obviamente, jamás pensé que lo haría como lo hizo.
Momento de sinceridad: me fui al chancho. Esta versión de Caballería es seis veces más larga que la original y, para ser honestos, creo que poco o nada tiene que ver con la primera versión. Sin embargo —y considerando que es la última revisión que haré— aproveché de «darme un lujo» (como diría cierto plumífero) y explorar todo lo que quería la primera vez. Algo así como un Director’s Cut de Ridley Scott, lleno de detalles y guiños que sólo a mí me interesan.
En fin, lo que realmente quiero decir son dos cosas: uno, la historia tiene casi 8.000 palabras y 19 páginas. Y dos, si la leen, me gustaría leer sus comentarios.
Como siempre, la invitación queda hecha para que me pute… ¡Ejem! «Comenten» lo que les pareció esta u otras entradas del Blog en Twitter o Facebook.
Saludos cordiales,
F.
P. S.: Pueden descargarse el cuento directamente aquí (en formato .pdf) o seguir leyéndolo más abajo.
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Ha llegado Marzo y me imagino que todos han vuelto a sus trabajos y obligaciones de todo tipo. Por mi parte, luego de completar el primer borrador de Los Hijos del Valle me he dedicado a trabajar en algunos pendientes, partiendo por un cuento steampunk que ojalá pronto vea la luz, aunque no será en este portal. De todas maneras, cuando sepa algo más, les cuento ;)
Aprovechando todos estos eventos, he decidido volver a retomar las publicaciones del Blog, partiendo por la traducción de consejos de escritura de afamados autores. Aunque he dicho antes que estas ideas/técnicas/apuntes no deben tomarse como la Biblia ni nada parecido, aún así creo que pueden ayudarnos a agregar nuevas herramientas a nuestra toolbox como Escritores.
En esta ocasión, el invitado no es otro sino Kurt Vonnegut. Aunque he leído harto de él —en especial en la Universidad, cuando lo conocí— de todas maneras siento que todavía no lo conozco como autor. Lo que sí conozco de él, eso sí, son sus magníficos consejos literarios, los que siempre me han sorprendido por su lucidez y sarcasmo. Así, hoy les traigo este ochos tips, como siempre tomados de la gran e indispensable web Brain Pickings.
1. Usa el tiempo de un completo extraño de tal manera que él o ella no sienta que su tiempo fue desperdiciado.2. Dale al lector al menos un personaje por el cual pueda hinchar.3. Todo personaje debería querer algo, incluso si es sólo un vaso de agua.4. Cada oración debería hacer una de dos cosas: revelar parte de un personaje o avanzar la acción.5. Empieza tan cerca del final como sea posible.6. Sé un sádico. Sin importar cuán dulce o inocente sean tus personajes principales, haz que cosas horribles les ocurran, de tal forma que el lector pueda ver de qué están hechos.7. Escribe para agradar tan sólo a una persona. Si abres la ventana y le haces el amor al mundo —por así decirlo—, tu historia pescará una neumonía.8. Dales a tus lectores tanta información como sea posible tan pronto como sea posible. Al diablo con el suspenso; los lectores deberían tener un completo entendimiento de lo que está ocurriendo, dónde y por qué, de manera que ellos puedan ser capaces de terminar la historia… en caso de que las cucarachas se coman las últimas páginas.Mirando esta lista, es difícil encontrarle defectos o apuntes. En el caso del primer punto, nada más que decir, excepto: hay que escribir para entretener; todo lo demás es secundario. Por supuesto, «entretención» significa cosas distintas para distintos lectores, por lo que lo mejor es unir esta reflexión al punto 7 y recordar que nuestra audiencia existe, incluso si es una historia para nosotros mismos, y hay que respetarla.
El punto dos tiene que ver con algo que muchos escritores abusan: la idea de alguien con quien empatizar como protagonista es importante, pero eso no significa que todos los protagonistas tengan que ser buenos, buenos, buenos, de esos que le ayudan a la gente, son huérfanos y nunca piensan —ni hacen— nada malo. En mi opinión los buenos protagonistas son en igual medida queribles y odiables, porque sólo así nos hacen ver las cosas que no nos gustan de los demás… y de nosotros mismos (eso último fue medio shúper, pero dejémoslo en que es bueno darles sombras a los protagonistas. Y que no sean de Grey :@)
La motivación en los personajes es algo natural aunque, nuevamente, no tiene porque ser algo literal. De hecho, creo que lo mejor es que la motivación sea siempre interior, quizás reflejada en algo exterior sólo para poder objetivizar lo que él o ella quieren (acabo de inventar una palabra :P). En este mismo sentido, la prosa sirve a la historia, de la misma manera que los personajes y la trama la sirven. En resumen, las descripciones son lindas y deseables… excepto cuando no lo son y echan a perder una buena escena.
El punto 5 no sabría como destacarlo más: nadie quiere backstory (léase, «trasfondo» o «antecedentes») y menos en un cuento, ¡Madre de Pikachu! Economía del lenguaje, siempre. Mientras menos palabras desperdicies en contar cosas que sólo a ti te interesa leer, más palabras tienes para escribir de lo que todos queremos leer: lo que está pasándole ahora al personaje, y lo que le va a pasar en un rato más.
Volviendo al tema de los protagonistas: me encanta el manjar —y lo dulce en general— pero puta que puede ser hostigante (como dice mi madre). Los personajes, por triste que parezca, tienen que sufrir. ¡Hasta en los cuentos de hadas pasados por el filtro Disney® de rosadez (¡van dos!) hay sufrimiento! Y como corolario: maten personajes. No todos, pero si los suficientes como para inquietar al lector y hacerle temer por ese protagonista con el que están comprometidos (o sea, «hinchando» por él ;).
Finalmente, el último consejo es una máxima: escribe claro, mira que nadie te lee el cerebro (aún no… o al menos no para estos fines). No hay nada peor que comenzar a leer una historia y no entender ni mierda, y preguntarse, como Gary Medel/Perro de Lipigas: «¿Qué sucede?». Lo mejor es dejarle la verborrea a maestros como Lovecraft (a quien sólo se la perdonamos por ser un crá en tantos otros niveles, y porque además sirve a la historia/efecto que él quiere lograr). Mientras uno ocupe más palabras sencillas y directas y menos ciclópeas atiborradas de inexplicabilidad (… y ya son tres), mejor.
Y eso es todo por ahora. Espero volver mañana con noticias acerca de lo que se viene para el Blog en las próximas semanas pero desde ya, les puedo asegurar, lo mejor es que empiecen a revisarlo más seguido.
Si les gustó esta perorata inconsciente, síganme (los buenos) en Twitter o Facebook y podemos conversar de estas y otras cosas interesantes ;)
Saludos cordiales,
F.



























